Hispania Nova

Entender el pasado para pensar con criterio en el presente

Cómo eran las calzadas romanas: guía completa, de la grava a los miliarios

Cómo se construían, qué eran los miliarios y las mansiones, las grandes vías de Hispania, puentes, tiempos de viaje y los mitos que conviene olvidar.

Tramo de la Vía de la Plata que entra en la ciudad romana de Cáparra, con el arco cuadrifronte al fondo

Una calzada romana no era una alfombra de losas: era una carretera. Fuera de las ciudades se construía con capas de piedra y grava compactada que podían sumar casi un metro de espesor, con cunetas, bordillos y pendientes suaves, y se reparaba una y otra vez durante siglos. Lo asombroso no era la piedra, sino el sistema que la rodeaba: miliarios que contaban las millas, estaciones para dormir y cambiar de montura, guías de viaje grabadas en plata y puentes que todavía cruzan el Tajo.

En resumen

  • Las vías interurbanas eran firmes de zahorra y grava compactada sobre un cimiento de piedra; el enlosado era cosa de las calles urbanas.
  • El famoso esquema de cuatro capas (statumen, rudus, nucleus, pavimentum) es un tópico moderno, no una norma romana.
  • Los miliarios marcaban las millas (unos 1,48 km cada una) y, sobre todo, anunciaban quién había hecho o reparado la vía.
  • Cada 20 o 30 millas solía haber una estación con alojamiento, establos y, a veces, termas.
  • Un viajero a pie hacía unos 30 km diarios; un correo con relevos, muchísimo más.
  • De los casi 300.000 km de red que se reconstruyen hoy, apenas un 2,7 % tiene el trazado asegurado.

Cómo se construía una calzada romana, capa a capa

Olvida la imagen de manual con cuatro capas perfectas rematadas por grandes losas. Ese esquema se repite desde hace siglos, pero un estudio arqueológico de 2022 sobre la Vía Augusta recuerda que nace de una lectura errónea de textos antiguos hecha por el francés Nicolas Bergier en 1622 (Gutiérrez-Rodríguez et al., 2022). Lo que encuentra la arqueología cuando corta una vía en Hispania es otra cosa: una carretera de tierra y piedra pensada para durar y para repararse.

Del cimiento a la capa de rodadura

El ingeniero Isaac Moreno Gallo, que ha estudiado muchos tramos peninsulares, describe un firme formado por capas sucesivas de unos 10 a 15 cm, extendidas y compactadas una tras otra hasta sumar, en muchos casos, cerca de un metro. Abajo, sobre todo en terrenos blandos, se colocaban piedras grandes como cimiento; arriba, áridos cada vez más finos, hasta la capa de rodadura de zahorra por la que pasaban carros y caballerías (Moreno Gallo, Anas 21-22).

Esquema de la sección de una calzada romana interurbana
Así era, en esencia, una calzada interurbana en Hispania: un terraplén elevado de capas compactadas, con bordillos y cunetas para sacar el agua. Esquema simplificado elaborado a partir de Moreno Gallo (Anas 21-22). Ilustración: Hispania Nova, CC BY 4.0.

Los constructores no iban lejos a por el material si podían evitarlo. En la Meseta norte se han documentado gravas acarreadas hasta unos 10 km, y capas de rodadura de hasta 30 cm de grosor (Moreno Gallo). En la Vía Augusta a su paso por Mengíbar (Jaén), los áridos procedían de menos de 2,5 km (Gutiérrez-Rodríguez et al., 2022).

Agua fuera: cunetas, bordillos y perfil elevado

El enemigo de una carretera de grava es el agua. Por eso la calzada se levantaba sobre el terreno con un perfil trapezoidal, se contenía con bordillos y se flanqueaba con cunetas laterales. Las pendientes, además, se mantenían suaves: Moreno Gallo señala que rara vez superaban el 8 %, porque estaban pensadas para el tráfico rodado. Por eso las llama, sin rodeos, «verdaderas carreteras».

Una carretera que se rehacía muchas veces

El corte de Mengíbar es el mejor ejemplo de que una vía no se hacía una sola vez. Allí, el análisis micromorfológico identificó seis firmes superpuestos en un tramo de unos 7 m de ancho que llega a 1,6 m de altura: cada reparación se extendía sobre la anterior (Gutiérrez-Rodríguez et al., 2022). El jurista Ulpiano, citado en ese mismo estudio, distinguía entre vías de tierra y vías «cubiertas de grava» (glarea stratae), una pista de cómo las veían los propios romanos.

Lo que vio un poeta romano

Hay un texto antiguo que describe una obra viaria casi como un parte de obra. Es un poema de Estacio dedicado a la Vía Domiciana, en Campania (Italia):

«Aquí la primera tarea fue trazar surcos, abrir los límites y vaciar hondo la tierra; luego, rellenar de otro modo las zanjas excavadas y preparar un lecho para el lomo de la vía, para que el suelo no ceda ni el asiento sea traicionero bajo las piedras apretadas; después, sujetar el camino con bordillos a uno y otro lado y con cuñas abundantes».

Estacio, Silvas 4.3, vv. 40-48. Texto latino; traducción propia de Hispania Nova.

Ojo con generalizar: Estacio habla de una vía costera junto a Nápoles, sobre arenas, y su descripción incluye piedras «apretadas». Sirve para ver el método —excavar, rellenar, compactar, contener—, no para concluir que todas las vías de Hispania fueran iguales.

Los miliarios: los kilómetros de Roma

Los miliarios eran columnas de piedra que se plantaban junto a la vía. Indicaban la distancia, en millas, a una ciudad de referencia; una milla romana equivale a unos 1,48 km (Benítez de Lugo et al., 2012, p. 115). Pero su función principal era propagandística: casi todos empiezan por el nombre del emperador, sus títulos y lo que había hecho por la carretera.

Un miliario de Trajano conservado en el Museo Arqueológico Nacional (CIL II 4933), de la vía de Castulo a Tugia, presume de que el emperador la «hizo y reparó» (fecit et restituit) (MAN, ficha «Miliario»). Las fórmulas de reparación, como la domicianea viam Augustam militarem vetusta corruptam restituit («restauró la Vía Augusta militar, deteriorada por el tiempo»), son tan frecuentes que confirman lo que ya decía la arqueología: las calzadas se gastaban y se rehacían.

¿Sabías que…?

En la sierra de Gerês (Portugal), el tramo de la Vía Nova entre las millas XIV y XXXIV desde Braga está protegido como Monumento Nacional desde 2013, precisamente por su monumentalidad y la cantidad de miliarios que conserva. Y en uno de ellos, en la milla XXXI, se han identificado restos de la pintura que realzaba sus letras (Bottaini et al., Saguntum 55, 2023).

Mansiones y mutationes: dónde se dormía y dónde se cambiaba de caballo

A lo largo de las vías principales había estaciones donde el viajero podía comer, dormir, cambiar de montura o reparar el carro. Los historiadores suelen llamarlas mansiones (con alojamiento) y mutationes (simples paradas para cambiar animales), pero Natalia Espinosa advierte que esa clasificación es en buena parte una convención moderna: las fuentes antiguas no son tan rígidas (Espinosa Criado, Salduie 11-12).

MansioMutatio
Función principalHacer noche y descansarCambiar de montura y seguir
Instalaciones típicasPatio, habitaciones, establos y, a veces, termasEstablos y lo imprescindible
Otros serviciosReparaciones, vigilancia, cobro de peajes (portoria)Relevo de animales
Distancia entre estacionesHabitualmente, de 20 a 30 millas; en el nordeste peninsular, de 12 a 24Más cortas, según el terreno
Tabla elaborada a partir de Espinosa Criado (Salduie 11-12). La distinción entre ambos tipos es una convención moderna.

El mismo estudio calcula que un correo recorría unas 5 millas por hora y unas 50 por jornada, de modo que una parada cada dos a seis horas de viaje tenía sentido. Solo en la Vía Augusta analiza 43 estaciones. Algunas de ellas eran ciudades enteras. Es el caso de Cáparra (Cáceres), la Capara del Itinerario de Antonino, situada a 110 millas de Mérida: la Vía de la Plata la atravesaba de punta a punta y hacía de calle principal (Cerrillo, Biblioteca Virtual Cervantes).

Arco cuadrifronte de Cáparra sobre la Vía de la Plata
El arco cuadrifronte de Cáparra, levantado en época flavia por Marco Fidio Macer sobre la propia vía. Es el único edificio de la ciudad que quedó en pie. Foto: D. Rovchak, CC BY-SA 4.0.

El Itinerario de Antonino y los vasos de Vicarello: las guías de viaje de Roma

Los romanos no tenían mapas de carreteras como los nuestros, sino listas: de tal ciudad a tal otra, tantas millas. La más completa es el Itinerario de Antonino, una recopilación de 372 rutas, 34 de ellas en Hispania, con las distancias en millas. Se atribuye a época de Caracalla (197-217), aunque la versión que conservamos no es anterior a Diocleciano (Alonso Trigueros, UPM).

Hay un precedente aún más llamativo: los vasos de Vicarello, cuatro vasos de plata en forma de miliario que llevan grabado, parada por parada, el camino de Gades (Cádiz) a Roma, con un total de 1.840 millas en dos de ellos. La Vía Augusta aparece tanto en los vasos como en el Itinerario (Gutiérrez-Rodríguez et al., 2022; Benítez de Lugo et al., 2012). Les dedicaremos un artículo propio.

Estas listas son una mina, pero tienen trampa: copiadas durante siglos, acumulan errores de cifras y nombres, y no dicen por dónde pasaba exactamente cada tramo. Por eso localizar una mansión sobre el terreno sigue siendo, muchas veces, objeto de debate.

Las grandes vías de Hispania

Hispania llegó a tener una red densa, pero tres ejes ayudan a entenderla:

VíaRecorridoLo esencial
Vía AugustaDe Gades (Cádiz) a los Pirineos, más de 1.500 kmObras augusteas fechadas entre el 8 y el 2 a. C.; en los Pirineos enlazaba con la Vía Domicia hacia Italia
Vía de la PlataDe Emerita Augusta (Mérida) hacia el norte, por Salamanca, hasta Asturica (Astorga)El nombre es popular, no romano; en el Itinerario el tramo hasta el Duero forma parte de la ruta de Mérida a Zaragoza (632 millas)
Vía Nova (vía XVIII)De Bracara Augusta (Braga) a Asturica Augusta (Astorga)Construida en época flavia; miliarios del año 80 citan al legado que la impulsó
Fuentes: Gutiérrez-Rodríguez et al. 2022; MNAT; Junta de Castilla y León; Bottaini et al. 2023.

La Vía Augusta, la columna vertebral del Mediterráneo

Augusto reorganizó la red al hacer de Tarraco la capital de la Hispania Citerior, y la antigua vía que recorría la costa pasó a llamarse Augusta (MNAT). Sus obras se fechan entre el 8 y el 2 a. C. y su recorrido superaba los 1.500 km (Gutiérrez-Rodríguez et al., 2022). El arco de Berà, cerca de Tarragona, se levantó a horcajadas sobre ella a finales del siglo I a. C.

Arco de Berà, sobre la Vía Augusta
El arco de Berà se construyó sobre la Vía Augusta a finales del siglo I a. C., en homenaje a Augusto y por legado testamentario de Lucio Licinio Sura. La N-340 pasa hoy a su lado. Foto: CasperCamenisch, CC BY-SA 4.0.

La Vía de la Plata, un nombre que los romanos no usaron

Los romanos hablaban del camino «de Mérida a Astorga» (iter ab Emerita Asturicam); el nombre de Vía de la Plata es popular y posterior (Junta de Castilla y León). En el Itinerario de Antonino, el tramo hasta el Duero aparece dentro de la ruta de Mérida a Zaragoza, de 632 millas, y el resto hasta Astorga en otra ruta distinta. El Duero, además, marcaba el límite entre Lusitania y la Citerior.

La Vía Nova, la carretera nueva de los Flavios

Unía dos capitales de conventus del noroeste, Braga y Astorga. Un grupo de miliarios del año 80 menciona la intervención del legado imperial Gayo Calpetano Rantio Quirinal Valerio Festo, y algunos la llaman expresamente via nova: la «vía nueva» (Bottaini et al., 2023).

Puentes: donde la calzada se vuelve monumento

Cuando la vía topaba con un gran río, Roma echaba el resto. El ejemplo supremo en Hispania es el puente de Alcántara (Cáceres), sobre el Tajo: casi 200 m de largo, unos 8 de ancho y una altura de unos 40 m sobre el agua (CIL II 760, ficha). Una inscripción en verso nombra a su arquitecto, Cayo Julio Lácer, y presume de que lo hizo para durar «por los siglos del mundo»:

«Pontem perpetui mansurum in saecula mundi / fecit diuina nobilis arte Lacer». («Lácer, ilustre por su arte divino, hizo este puente que permanecerá por los siglos del mundo perpetuo»).

CIL II 761, texto en MQDQ; traducción propia de Hispania Nova.
Puente romano de Alcántara sobre el Tajo
El puente de Alcántara, de comienzos del siglo II, sobre el Tajo. El arco del centro conserva las inscripciones dedicadas a Trajano y la lista de municipios que pagaron la obra. Foto: Alonso de Mendoza, CC BY-SA 4.0.

En Mérida, el puente sobre el Guadiana era la puerta de la capital de Lusitania. Un buen puente era lo que permitía que la vía siguiera abierta todo el año.

Puente romano sobre el Guadiana en Mérida
Puente romano sobre el Guadiana en Mérida, la antigua Augusta Emerita, punto de partida de la vía hacia Astorga. Foto: D. Rovchak, CC BY-SA 4.0.

¿Cuánto se tardaba en viajar por una calzada romana?

No hay cronómetros romanos, pero sí modelos y algunos datos sueltos. El proyecto ORBIS, de la Universidad de Stanford, usa estas medias diarias (Scheidel, Meeks y Weiland, ORBIS, p. 20):

Modo de viajeMedia diaria (ORBIS)Mérida–Zaragoza (632 millas, ~935 km)*Vía Augusta completa (~1.500 km)*
Carro de bueyes12 km~78 días~125 días
A pie30 km~31 días~50 días
Vehículo particular36 km~26 días~42 días
A caballo56 km~17 días~27 días
Correo con relevos250 km~4 días~6 días
*Cálculo propio de Hispania Nova: distancia ÷ media diaria, sin descansos. Milla ≈ 1,48 km. Son órdenes de magnitud, no viajes documentados.

Las fuentes antiguas cuadran con esa escala. Espinosa recoge que un correo hacía unas 50 millas por jornada, unos 74 km (Salduie). Suetonio cuenta que Augusto dispuso primero jóvenes y después vehículos a lo largo de las vías militares para recibir noticias de las provincias: el origen del correo estatal (Suetonio, Augusto 49.3). Y Estacio celebra que, con la nueva vía, el viaje que «consumía un día entero» se hacía «en apenas dos horas» (Silvas 4.3, vv. 36-37; traducción propia). Es poesía de corte, pero dice mucho de lo que suponía una buena carretera.

¿Quién construía y quién pagaba las calzadas?

La respuesta corta: todos un poco. Los miliarios presentan al emperador como constructor o restaurador, y a menudo citan al gobernador o legado que dirigió la obra, como en la Vía Nova. Pero las comunidades locales también ponían dinero y mano de obra. El caso más claro está en Alcántara: otra inscripción del puente enumera los municipios de Lusitania que lo pagaron «a escote» (stipe conlata), once en total (CIL II 760).

Los particulares ricos, por su parte, monumentalizaban el camino. Lucio Licinio Sura dejó en su testamento el dinero para el arco de Berà (MNAT), y en Cáparra fue Marco Fidio Macer quien costeó el arco cuadrifronte, dedicado a sus padres (Cerrillo). La vía era del Estado, pero el prestigio que daba era de quien la adornaba.

Qué queda hoy de las calzadas romanas en España

Mucho y poco a la vez. El atlas digital Itiner-e reconstruye unos 299.171 km de vías en todo el Imperio, pero solo el 2,737 % tiene un trazado seguro; casi el 90 % es conjetural (de Soto et al., Scientific Data, 2025). Hay carreteras actuales que siguen casi el mismo trazado: la N-340 pasa junto al arco de Berà, sobre el recorrido de la Vía Augusta (MNAT).

Lo que mejor se conserva suelen ser los puentes, los miliarios y los tramos que atraviesan ciudades abandonadas, como Cáparra. Si quieres verlas, hay cuatro lugares imprescindibles en España y su entorno:

  • Puente de Alcántara (Cáceres): el gran puente de Trajano sobre el Tajo.
  • Cáparra (Cáceres): la Vía de la Plata cruzando una ciudad romana, con su arco cuadrifronte.
  • Arco de Berà (Roda de Berà, Tarragona): un arco honorífico plantado sobre la Vía Augusta.
  • Sierra de Gerês/Xurés: la Vía Nova y sus conjuntos de miliarios.

Si te interesa cómo trabajamos con este tipo de fuentes, lo contamos en Cómo investigamos. Y para seguir explorando la península en época romana, empieza por nuestra sección Hispania romana.

Mitos y errores frecuentes sobre las calzadas romanas

«Todas las calzadas eran de losas»

No. Las losas eran típicas de las calles urbanas; fuera de las ciudades dominaban los firmes de grava y zahorra (Moreno Gallo).

Tramo enlosado de vía en Mérida
Este enlosado de Mérida es real y romano, pero es urbano: dentro de las ciudades sí se pavimentaba con losas. Foto: Caligatus, Wikimedia Commons, dominio público.

«Toda vía tenía cuatro capas»

El esquema statumen-rudus-nucleus-pavimentum procede de una lectura de Bergier en 1622. Las excavaciones muestran firmes multicapa, sí, pero variables y rehechos muchas veces (Gutiérrez-Rodríguez et al., 2022).

«Ese camino empedrado del monte es romano»

Muchos caminos enlosados de época moderna se han tomado por romanos. En el puerto de la Fuenfría (Madrid-Segovia), el llamado «Camino Borbónico», atribuido a menudo a Roma, es sospechoso de ser moderno; el corredor romano iría por otro camino (Moreno Gallo, p. 196).

«La Vía de la Plata se llamaba así en tiempos de Roma»

No: es un nombre popular posterior. Los romanos hablaban del camino de Mérida a Astorga (Junta de Castilla y León).

«Conocemos el mapa exacto de las vías romanas»

Ni de lejos: solo un 2,7 % del trazado reconstruido es seguro (Itiner-e).

Cronología esencial

  1. 27-25 a. C.

    Augusto en Tarraco; reforma de la red y nacimiento del nombre «Vía Augusta»

  2. 8-2 a. C.

    Obras augusteas de la Vía Augusta

  3. Finales del s. I a. C.

    Arco de Berà, sobre la Vía Augusta

  4. Año 80

    Miliarios de la Vía Nova con el nombre del legado que la construyó

  5. 103-106

    Puente de Alcántara, dedicado a Trajano y pagado por municipios lusitanos

  6. 197-217

    Época de Caracalla, a la que se atribuye el Itinerario de Antonino

  7. Siglo IV

    Miliario de Casas del Monte, en la Vía de la Plata

  8. 1622

    Nicolas Bergier populariza el esquema de las cuatro capas

  9. 2013

    La Vía Nova en Gerês, Monumento Nacional en Portugal

  10. 2025

    El atlas Itiner-e cifra la red en unos 299.000 km

Preguntas frecuentes

¿De qué estaban hechas las calzadas romanas?

Fuera de las ciudades, de capas de piedra y grava o zahorra compactadas, con un cimiento de piedra gruesa en terrenos blandos y una capa de rodadura de árido fino. Las losas se usaban sobre todo en calles urbanas.

¿Qué anchura tenía una calzada romana?

Dependía de la vía y del tramo. En la Vía Augusta a su paso por Mengíbar (Jaén), el tramo excavado tiene unos 7 m de ancho.

¿Cuántos kilómetros de calzadas había en Hispania y en el Imperio?

El atlas Itiner-e reconstruye unos 299.000 km en todo el Imperio, aunque solo un 2,7 % del trazado es seguro. El Itinerario de Antonino recoge 34 rutas en Hispania.

¿Para qué servían los miliarios?

Marcaban la distancia en millas romanas (unos 1,48 km) a una ciudad de referencia y proclamaban qué emperador había construido o reparado la vía.

¿Cuánto se tardaba en recorrer la Vía Augusta?

Según las medias del modelo ORBIS, cruzar sus más de 1.500 km llevaba unos 50 días a pie y unos 27 a caballo; un correo con relevos podía hacerlo en una semana (cálculo propio, sin descansos).

¿Por qué se llama Vía de la Plata?

Es un nombre popular posterior a Roma; los romanos la llamaban camino de Mérida a Astorga.

¿Dónde se pueden ver calzadas romanas en España?

En Cáparra (Cáceres), en el puente de Alcántara, en el arco de Berà (Tarragona) y en la Vía Nova de la sierra del Xurés, entre otros lugares.

Fuentes y lecturas

Créditos de imagen: Vía de la Plata en Cáparra, Mpozod, CC BY-SA 4.0 · Esquema de sección, Hispania Nova, CC BY 4.0 · Miliario de Casas del Monte, Caligatus, dominio público · Miliario XXIX de la Vía Nova, Júlio Reis, CC BY-SA 3.0 · Arco de Berà, CasperCamenisch, CC BY-SA 4.0 · Puente de Alcántara, Alonso de Mendoza, CC BY-SA 4.0 · Puente de Mérida y arco de Cáparra, D. Rovchak, CC BY-SA 4.0 · Enlosado de Mérida, Caligatus, dominio público. Todas vía Wikimedia Commons.