Hispania Nova

Entender el pasado para pensar con criterio en el presente

¿Qué era realmente la Vía de la Plata en época romana?

La Vía de la Plata romana unía Mérida y Astorga: 313 millas y 16 paradas. Por qué no se llamaba así, qué dice el Itinerario y qué es mito.

Puente romano sobre el río Albarregas en Mérida, con el acueducto de los Milagros al fondo

Si hoy pides a alguien que dibuje la Vía de la Plata, trazará una línea de Sevilla a Gijón y te dirá que por ella bajaba la plata de las minas del norte. Casi nada de eso sirve para la época romana. Ni la calzada se llamaba así, ni iba de mar a mar, ni hay pruebas de que su nombre tenga que ver con el metal.

La Vía de la Plata romana fue otra cosa: una vía de unos 460 kilómetros entre Emerita Augusta (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga), pensada para carros, medida por orden de Roma y sembrada de miliarios como pocas en el Imperio. Aquí la reconstruimos con las fuentes en la mano: lo que dice el Itinerario de Antonino, lo que cuentan las piedras y lo que es invento posterior.

En resumen

  • Unía Mérida y Astorga: 313 millas romanas, unos 463 km (cálculo propio a partir del Itinerario de Antonino).
  • En época romana no se llamaba «de la Plata». El nombre no se documenta antes de comienzos del siglo XVI y su origen sigue en discusión.
  • El Itinerario de Antonino no la recoge como una sola ruta, sino repartida en dos itinerarios que se juntan en Zamora (Ocelo Duri) camino de Zaragoza.
  • Al sur de Salamanca era una calzada de grava compactada de unos seis metros de ancho; al norte, un camino de tierra.
  • Conserva unos 190 miliarios catalogados, en torno al 10 % de los que tuvo: una proporción excepcional en todo el Imperio.

Una calzada sin nombre entre Mérida y Astorga

Empecemos por lo básico: ¿qué era la Vía de la Plata? Para los romanos, simplemente la calzada que salía de Mérida, capital de la provincia de Lusitania, y subía hacia el noroeste. Su meta era Astorga, la capital del conventus de los ástures.

El historiador José Manuel Roldán, que le dedicó su tesis doctoral en 1971, resume su trazado de época de Augusto así: desde Mérida pasaba muy cerca de Cáceres, cruzaba el Tajo por un gran puente, subía por Baños de Montemayor y el Puerto de Béjar hasta Salamanca y seguía hacia el norte por Zamora y la zona de Benavente hasta Astorga.

Arco cuadrifronte de Cáparra en el centro del yacimiento romano
El arco cuadrifronte de Cáparra, en el foro de la antigua Capara, la quinta parada desde Mérida. Ciudad y vía nacieron casi a la vez. Foto: D.Rovchak, CC BY-SA 4.0.

El nombre «Vía de la Plata» es, en palabras de Roldán, «una denominación popular». Solo se usaba en algunos tramos de Badajoz, Cáceres y Salamanca, donde la vieja calzada se había convertido en camino. Más al norte, en Zamora y León, el mismo trazado se conocía como cañada de la Vizana o calzada de Guinea, según la Junta de Castilla y León.

Si quieres situar esta vía en el conjunto de la red romana, en cómo eran de verdad las calzadas romanas explicamos qué era una via publica, cómo se medía y quién la pagaba. Y si te preguntas cuánto se tardaba en cruzar Hispania por estas rutas, los vasos de Vicarello conservan las etapas de Cádiz a Roma.

¿Por qué «de la Plata»? Cuatro explicaciones en disputa

La explicación que repiten guías y folletos dice que «plata» viene del árabe balat, «camino empedrado». La Junta de Castilla y León escribe que «hoy en día se acepta». Pero la historia es más interesante, porque quien la popularizó ya no está seguro.

1. Del árabe balat: la versión más extendida

Roldán defendió en 1971 que el pueblo había convertido en «plata» el sonido de palabras árabes como balâṭa, «losa». Apoyaba la idea en topónimos como Albalat y Albalate y en que el nombre solo sobrevivía donde el camino aparecía empedrado. Si fuera así, «Camino de la Plata» sería una redundancia: «camino del camino empedrado».

En 2007 el propio Roldán reconoció que el razonamiento «hizo fortuna y desde entonces ha sido aceptado prácticamente sin discusión», pero añadió: «hoy no estoy tan seguro». El problema es que falta un paso intermedio, *albalata, entre al-balath y «plata», del que no hay ningún ejemplo.

2. Del latín via lata o delapidata

Otros han propuesto un origen latino: via lata, «vía ancha», o delapidata, «empedrada». San Isidoro de Sevilla define la calzada como delapidata, id est lapidibus strata (Etimologías XV, 16, 6), es decir, «cubierta de piedras» (traducción propia). Roldán considera ambas etimologías «de carácter cultista»: soluciones de erudito, no del habla popular.

3. Una mezcla: latín que pasó por el árabe

El filólogo Eustaquio Sánchez Salor propone una vía intermedia: una palabra latina sobre la piedra del camino que los árabes adaptaron como balata y que los repobladores cristianos oyeron como «plata». Su argumento a favor de la huella árabe es que el topónimo «plata» no aparece en ningún otro lugar del Imperio, solo en la Península.

4. Simplemente, «plata» en castellano

Es la postura actual de Roldán. «De la Plata» es un apelativo frecuente en otros caminos del norte, oeste y centro peninsular, muchos de ellos de trashumancia, que nunca estuvieron empedrados. Podría aludir a la riqueza que circulaba por el camino o a la idea de algo útil y valioso, sin necesidad de ningún mineral de plata.

Hay un dato que todos aceptan: el nombre no se puede rastrear antes de comienzos del siglo XVI. Ningún romano llamó así a esta calzada.

¿Sabías que…?

Lope de Vega bromeó con otro «Camino de la Plata», el que unía Sevilla con Mérida por Badajoz, quizá ligado al comercio con las Indias. En el soneto «Laméntase Manzanares de tener tan gran puente» escribe: «Mejor es que la lleven a Sevilla / si cabe en el Camino de la Plata». Roldán cita estos versos como prueba de que el nombre se aplicaba a varios caminos.

Dos rutas en el Itinerario de Antonino, no una

La gran fuente para conocer esta vía es el Itinerario de Antonino, una recopilación de rutas del Imperio con sus paradas y distancias. Roldán lo fecha en el siglo III y advierte de algo clave: no describe caminos físicos (viae), sino rutas para viajar (itinera), probablemente ligadas a la recaudación de la annona, el impuesto en especie.

Por eso la Vía de la Plata no aparece entera en ningún sitio del Itinerario. La encontramos repartida en dos rutas que acaban en Zaragoza:

  • Item ab Emerita Caesaraugusta (433, 1): de Mérida a Zaragoza, 632 millas. Sube por la Vía de la Plata hasta Ocelo Duri (Zamora) y allí gira al este.
  • Item ab Asturica Caesaraugustam (439, 5): de Astorga a Zaragoza, 497 millas. Baja hasta Ocelo Duri y desde ahí sigue el mismo camino.

Así que las famosas 632 millas que se citan a veces no son la distancia entre Mérida y Astorga: son la de Mérida a Zaragoza. Algunos textos modernos llaman a estas rutas «vía XXIV» y «vía XXVII», pero esa numeración es una convención actual: el Itinerario no numera las rutas.

Esquema lineal de las mansiones de la vía de Mérida a Astorga con las millas acumuladas
Los dos itinerarios se tocan en Ocelo Duri (Zamora): 225 millas desde Mérida y 88 desde Astorga. Esquema: Hispania Nova, CC BY 4.0.

El Itinerario no es la única guía de viaje romana que conservamos: reunimos las demás fuentes antiguas en la biblioteca de Hispania Nova.

¿Se veía entonces como una sola vía? Sí. El Anónimo de Rávena, que toma sus datos de un mapa romano, el de Castorius, enumera las ciudades de Mérida a Astorga de un tirón. Para Roldán, eso prueba que el camino se consideraba una unidad «por lo menos en el siglo IV».

Las 16 paradas de la Vía de la Plata romana

Esta es la vía completa, de sur a norte, con las millas que da el Itinerario. Las acumuladas son un cálculo nuestro: sumamos las parciales del itinerario de Mérida hasta Zamora y, desde ahí, leemos al revés el de Astorga.

ParadaTramoTotalDónde estaba · fuente
Emerita—0Mérida, cabeza de ruta
R p. 338
Ad Sorores2626Santiago Bencáliz (Casas de Don Antonio), excavada en 1982
IA 433,3; R p. 338
Castris Caecili2046Cáceres el Viejo o la propia Cáceres (Norba)
IA 433,4; R p. 338
Turmulos2066Cerro Garrote, en Alconétar (sin confirmar)
IA 433,5; R p. 338
Rusticiana2288Cerro de las Brujas, en Galisteo (sin confirmar)
IA 433,6; R p. 338
Capara22110Cáparra
IA 433,7; R p. 338; C p. 110
Caecilio vico22132La Vega (Peñacaballera), según Roldán; para Cerrillo, más al norte de Baños
IA 434,1; R p. 338; C p. 110
Ad Lippos12144Peña Milanero, Valverde de Valdelacasa (sin confirmar)
IA 434,2; R pp. 338-339
Sentice15159La Dueña de Abajo (Pedrosillo de los Aires)
IA 434,3; R p. 339
Salmatice24183Salamanca
IA 434,4; R p. 339
Sibaria21204Monte del Cubo (hipótesis)
IA 434,5; R p. 339
Ocelo Duri21225Zamora; aquí se separa el camino a Zaragoza
IA 434,6 y 439,10; R p. 339
Vico Aquario16241Castrotorafe, sur del embalse del Esla o Castronuevo
IA 439,9; R p. 339
Brigeco32273Sin acuerdo: Benavente, Villabrázaro, Valderas…
IA 439,8; R p. 339
Bedunia20293San Martín de Torres, «con bastante seguridad»
IA 439,7; R p. 339
Asturica20313Astorga
IA 439,5-7; R p. 339
Tramo: millas desde la parada anterior; Total: millas desde Mérida (cálculo propio). IA = Itinerarium Antonini, ed. Parthey y Pinder (1848), pp. 207-208; millas contrastadas con la tabla de la Junta de Castilla y León. R = Roldán (2007); C = Cerrillo (2005).

Total: 313 millas. Con una milla romana de unos 1,48 km, salen unos 463 km. Son quince tramos, la mayoría de 20 a 26 millas (unos 30 a 38 km).

Fíjate en la columna de identificaciones: muchas son tentativas. Del sur de Salamanca hay restos, excavaciones y miliarios. Al norte, dice Roldán, la falta de restos convierte casi todas las localizaciones en «simple hipótesis». Brigeco ha llegado a colocarse en al menos cinco lugares distintos.

Lo que esconden los nombres

Algunas paradas no eran ciudades sino simples posadas al servicio de la vía, y sus nombres lo delatan. Según Sánchez Salor, las formas con ad y acusativo, como Ad Sorores o Ad Lippos, aluden a establecimientos surgidos junto al camino.

  • Ad Sorores, «junto a las Hermanas»: quizá por dos cerros gemelos, como pensaba Roldán, o quizá por una posada regentada por dos hermanas.
  • Ad Lippos: lippus significa «legañoso» en latín. Podría aludir a gente del lugar o a la humedad del sitio.
  • Rusticiana: la posada de un tal Rusticus, un nombre «muy apropiado» para un posadero, apunta el filólogo.

De Metelo a Valentiniano: seis siglos de obras

La Vía de la Plata no se construyó de una vez. Roldán la ve crecer al ritmo de la conquista y del avance hacia el noroeste. Después, los miliarios permiten seguir las obras emperador a emperador, porque cada reparación dejaba una columna con su nombre.

  1. Desde el s. VII a. C.

    Ya hay movimientos de gentes y productos a lo largo de buena parte del corredor.

  2. 179 y 151 a. C.

    Las campañas de Postumio Albino y Lúculo hacia el norte pudieron usar ya el corredor, aunque no es seguro.

  3. 139 a. C.

    Servilio Cepión lucha contra Viriato entre Tajo y Guadiana. Castra Servilia, en Cáceres, es solo una hipótesis.

  4. 80-79 a. C.

    Metelo Pío necesita una vía militar de unos 200 km contra Sertorio. De esa época son Metellinum, Castra Caecilia y una buena cantidad de denarios de plata (¡la única plata segura de esta historia!) hallados junto al Salor.

  5. Época de César

    Es muy probable que se fijara en Mérida la cabeza de la vía, según Roldán.

  6. 16-13 a. C.

    Agripa, en Lusitania, organiza el territorio. Los miliarios de Augusto, en Mérida y Astorga, reflejan la primera medición de la vía.

  7. 57-59 d. C.

    Nerón hace la primera gran reforma de toda la vía. Uno de sus miliarios, junto al Esla, marca 259 millas.

  8. 98 d. C.

    Trajano emprende otra gran obra, con 23 miliarios conocidos. Se le atribuyen los puentes de Alconétar y Cáparra.

  9. 121 d. C.

    Adriano deja miliarios, más propagandísticos que prácticos.

  10. Siglo III

    Bajo los Severos, Alejandro Severo, Maximino, Decio (250) y Probo (282) solo hay reparaciones por tramos.

  11. 324-367

    Constantino y sus hijos colocan miliarios. El último fechado es de Valentiniano I o Valente, entre 354 y 367.

  12. Siglo V

    La vía sigue transitándose cuando acaba el dominio romano.

  13. Siglo XVI

    Aparece el nombre «de la Plata». Un erudito anónimo lee un buen número de miliarios.

Miliario romano cilíndrico de Casas del Monte expuesto en el Museo de Cáceres
Miliario del siglo IV hallado en Casas del Monte (Cáceres), junto a la vía, dedicado a Flavio Julio Constancio como César. Hoy está en el Museo de Cáceres. Foto: Caligatus, dominio público.

Ojo con un detalle que demuestra lo vigiladas que están estas listas: no se conoce ningún miliario de los Flavios en la vía, porque los de Vespasiano y Tito que se citaban son falsos. Roldán sospecha que la obra de Nerón fue tan sólida que no hizo falta otra en quince o veinte años.

Grava al sur, tierra al norte: cómo era el camino

La vía se planificó para el tráfico rodado: carros y animales de carga. Eso obligaba a construir muros de contención, desmontes, terraplenes, puentes y alcantarillas.

Entre Mérida y Salamanca era una glarea strata, una calzada de cantos rodados pequeños apisonados con un aglomerante. «Su anchura era de unos seis metros», escribe Roldán, para que dos vehículos se cruzaran sin problema. Solo en tramos urbanos, como Mérida o Cáparra, se han documentado losas.

Al norte de Salamanca cambia todo. La vía era una via terrena, de tierra apisonada, porque el terreno de gravas y arcillas ya servía de firme. Solo los grandes puentes, sobre el Duero, el Esla y el Órbigo, llevaban obra de piedra, y hoy están arruinados.

Camino de la Vía de la Plata al norte de Salamanca, paralelo a la autovía y a la N-630
Al norte de Salamanca, el camino histórico corre en paralelo a la autovía y a la N-630. Aquí la vía era de tierra y se confunde con el terreno. Foto: José Antonio Gil Martínez, CC BY 2.0.

¿Por qué esa diferencia? En un tramo, el Tormes marcaba la frontera entre las provincias de Lusitania y Tarraconense, y Roldán plantea que cada provincia construyera a su manera. Pero él mismo admite que podría deberse «simplemente al distinto tipo de terreno».

El desgaste también cambió el paisaje. Cuando la capa fina de rodadura desaparecía y quedaban las piedras gruesas, los viajeros preferían ir por el borde. Así nacieron caminos paralelos y el trazado original quedó olvidado en muchos tramos. Si te interesa la técnica, la explicamos con detalle en nuestra guía de las calzadas romanas.

Los miliarios, una rareza a escala del Imperio

Si algo distingue a la Vía de la Plata es su colección de miliarios. El catálogo de Carmen Puerta (1995) reúne 189, y todos menos dos están al sur de Salamanca.

Roldán calcula que, como se iban añadiendo sin retirar los antiguos, al final del Imperio debió de haber entre 1.800 y 2.400. Se conservaría, por tanto, alrededor del 10 %. En las zonas mejor documentadas del Imperio no se llega al 2 %.

Fustes de miliarios romanos junto al arroyo Valdunciel, en Calzada de Valdunciel (Salamanca)
Miliario seccionado junto al arroyo Valdunciel, en Calzada de Valdunciel, al norte de Salamanca. Foto: Caligatus, dominio público.

Dos piedras que confirman el Itinerario

Los miliarios permiten comprobar las cifras del Itinerario. Hicimos la prueba con dos de ellos:

  • Cáparra. Junto al acceso al foro apareció un miliario de Nerón con 110 millas desde Mérida, señala Enrique Cerrillo. En nuestra suma del Itinerario, Capara está exactamente en la milla 110.
  • El Esla. En Milles de la Polvorosa apareció, casi en su sitio, otro miliario de Nerón con el número CCLIX (259). Coincide con la distancia real desde Mérida. En la tabla, 259 cae entre Vico Aquario (241) y Brigeco (273), justo donde la vía cruza el Esla.

Para Roldán, el miliario 259 es «el primer y único testimonio miliario fehaciente» de que la vía era una sola hasta Astorga, contada desde Mérida, aunque el Itinerario la parta en dos. Las distancias de los miliarios también sirvieron para localizar Sentice, donde aún no se ha excavado.

Y un aviso: ya en el siglo XVI algunos miliarios «fueron incluso falsificados por ansias de erudición». Contamos cómo se leen en el apartado de miliarios de nuestra guía.

Qué queda hoy y dónde verlo

La buena noticia: según Roldán, aún se puede rastrear hasta un 70 % del recorrido original, con miliarios, puentes y mansiones a la vista. La mala: casi todo lo visible está al sur de Salamanca.

  • Mérida. Cabeza de la vía. El puente sobre el Albarregas, a la salida hacia el norte, es uno de los puentes de la calzada.
  • Puentes. Además de los de Alconétar y Salamanca, Roldán cita los del Aljucén, Santiago, Salor, Almonte, Riolobos, Jerte, Baños, Cuerpodehombre, Sangusín y Zurguén, entre otros.
  • Cáparra. El arco cuadrifronte y el trazado urbano, nacidos casi con la vía. El puente sobre el Ambroz junto a la ciudad no es de la Vía de la Plata, sino de un ramal, según Cerrillo.
  • Baños de Montemayor y Calzada de Béjar. Tramos donde todavía se ve la infraestructura, y en Calzada de Béjar, un fortín romano que probablemente protegía la vía.
  • Astorga. Final de la ruta y capital de los ástures. Su recinto amurallado domina el paisaje.
Muralla de Astorga, la antigua Asturica Augusta, con el palacio episcopal al fondo
Astorga, la antigua Asturica Augusta: aquí terminaba la vía, a 313 millas de Mérida. Foto: Rafa Esteve, CC BY-SA 4.0.

¿Sabías que…?

El nombre de Cáceres es un recuerdo del camino. Según Roldán, procede «irrefutablemente» de un latín Castris (el campamento, como en Castris Caecili, la parada del Itinerario) a través del árabe Al-Quazris.

Si vas a recorrerla, recuerda que el camino señalizado de hoy no siempre pisa la calzada: a menudo sigue esos caminos paralelos nacidos del desgaste, o carreteras modernas. Más rutas y lugares en nuestra sección de Hispania romana.

Mitos y errores frecuentes

«Se llamaba así porque por ella viajaba la plata»

No hay ninguna fuente romana con ese nombre, que solo aparece en el siglo XVI. La relación con un comercio de plata es una suposición moderna. Incluso Roldán, que prefiere el «plata» castellano, lo entiende como algo valioso en general, «no necesariamente plata».

«El Itinerario de Antonino la llama Iter ab Emerita Asturicam»

Se lee a menudo, pero es un error. Iter ab Emerita Asturicam es el título de la tesis de Roldán (1971). En el Itinerario solo existen las rutas de Mérida a Zaragoza y de Astorga a Zaragoza.

«Era una calzada enlosada de punta a punta»

Las losas solo aparecen en tramos urbanos. El resto del sur era grava compactada y el norte, tierra. La idea de la gran calzada enlosada viene más de las películas que de la arqueología, como explicamos en cómo eran las calzadas romanas.

«Iba de Sevilla a Gijón»

La ruta turística actual sí lo hace: la Red de Cooperación Ruta Vía de la Plata la prolonga hasta Sevilla y Gijón con otros caminos. Pero la Vía de la Plata romana iba de Mérida a Astorga. Roldán lo resume con dureza: el camino «se ha estirado como un chicle» para incluir Oviedo, Gijón, Santiago, Sevilla, Cádiz o Huelva, desde que en los años 60 Fraga lo promocionó como reclamo turístico.

«Mide 632 millas»

Esa cifra es la ruta de Mérida a Zaragoza. De Mérida a Astorga hay 313 millas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama Vía de la Plata?

No se sabe con seguridad. La explicación más difundida la hace venir del árabe balat («camino empedrado»), pero su principal defensor, J. M. Roldán, hoy la duda y prefiere el «plata» castellano. Otros proponen un origen latino que pasó por el árabe. El nombre no se documenta antes de comienzos del siglo XVI.

¿Dónde empezaba y dónde terminaba la Vía de la Plata romana?

Empezaba en Mérida (Emerita Augusta), capital de Lusitania, y terminaba en Astorga (Asturica Augusta). Pasaba por Cáceres, Cáparra, Salamanca y Zamora.

¿Cuántos kilómetros tenía la Vía de la Plata?

Según el Itinerario de Antonino, 313 millas romanas entre Mérida y Astorga, es decir, unos 463 km. La cifra de 632 millas corresponde a la ruta de Mérida a Zaragoza.

¿Por la Vía de la Plata se transportaba plata?

No hay pruebas de que su nombre venga de un comercio de plata. Era una vía para tropas, viajeros, carros y mercancías en general, y unía la capital de Lusitania con las tierras del noroeste.

¿Qué restos romanos se pueden ver hoy?

Sobre todo al sur de Salamanca: puentes como los de Alconétar, Salamanca o el Albarregas en Mérida, la ciudad de Cáparra con su arco, tramos de calzada en Baños de Montemayor y Calzada de Béjar y muchos miliarios. Se calcula que puede rastrearse hasta un 70 % del recorrido.

¿Es lo mismo que la Ruta de la Plata o el Camino de Santiago?

No exactamente. La Ruta de la Plata actual va de Sevilla a Gijón y el camino jacobeo sigue en parte el trazado, pero la calzada romana solo unía Mérida y Astorga.

Fuentes y lecturas
  1. J. M. Roldán Hervás, «El Camino de la Plata: iter o negotium», Gerión, vol. extra (2007), 323-340. Revistas UCM
  2. E. Cerrillo Martín de Cáceres, «Las mansiones en el tramo extremeño de la Vía de la Plata», Anas 18 (2005), 103-121. PDF (MNAR)
  3. E. Sánchez Salor, «Toponimia de la Vía de la Plata», Anas 18 (2005), 45-63. PDF (MNAR)
  4. Itinerarium Antonini Augusti, ed. G. Parthey y M. Pinder, Berlín, 1848, pp. 207-208 (433,1-434,6; 439,5-10). Internet Archive
  5. M. C. Jiménez González y A. Rupidera Giraldo, «La vía de la Plata», Junta de Castilla y León. PDF (copia archivada)
  6. Red de Cooperación Ruta Vía de la Plata, «Un poco de historia» (ruta actual). Web
Créditos de imagen

Puente del Albarregas (destacada) y murallas de Astorga: Rafa Esteve, CC BY-SA 4.0 · Arco de Cáparra: D.Rovchak, CC BY-SA 4.0 · Puente de Alconétar: Rodelar, CC BY-SA 4.0 · Puente de Salamanca: Nolabob, CC0 · Miliarios de Valdunciel y miliario de Casas del Monte: Caligatus, dominio público · Camino junto a la autovía: José Antonio Gil Martínez, CC BY 2.0 · Esquema: Hispania Nova, CC BY 4.0. Fotos vía Wikimedia Commons, redimensionadas a WebP.

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