Hispania Nova

Entender el pasado para pensar con criterio en el presente

Miliario romano: qué es y cómo leer uno, con un ejemplo hispano

Qué es un miliario romano, para qué servía y cómo se lee su inscripción línea a línea, con el miliario de Trajano del MAN y los de la Vía de la Plata.

Miliario de Adriano de la vía de Itálica a Emerita con la inscripción XXVI HADRIANVS AVG FECIT, Museo Arqueológico de Sevilla

Al borde de muchas calzadas romanas quedan columnas de piedra gastadas, a veces con letras casi borradas. Parecen mojones viejos, y en parte lo son. Pero un miliario romano dice mucho más que una distancia: nombra a un emperador, deja ver en qué año gobernaba y cuenta qué se hizo en la carretera.

Aquí verás qué es un miliario, para qué servía y cómo se lee uno línea a línea. El ejemplo es una pieza hispana con historia propia: el miliario de Trajano del Museo Arqueológico Nacional (MAN), en Madrid, que pasó siglos convertido, probablemente, en bebedero. Si buscas el contexto general, empieza por cómo eran las calzadas romanas.

En resumen

  • Un miliario es un hito de piedra, casi siempre una columna, que marcaba las millas de una vía romana. Una milla eran mil pasos dobles, unos 1.480 metros.
  • Su texto suele nombrar al emperador con sus títulos. Esos títulos permiten fecharlo, a veces al año exacto.
  • Se lee por bloques: nombre del emperador, cargos religiosos, cargos políticos, la obra realizada y, al final, la cifra de millas.
  • El miliario de Trajano del MAN (CIL II 4933) se fecha en el 98 d. C. y dice que el emperador «hizo y restauró» una vía de la actual provincia de Jaén.
  • En la Vía de la Plata los miliarios se tallaban en granito del lugar: cerca de Mérida aún quedan tres a medio sacar de la cantera.

Qué es un miliario romano (y cuánto mide una milla)

Milliarium viene de mille, «mil»: la milla romana eran mil pasos dobles (mille passus). El diccionario de Daremberg y Saglio la calcula en 1.481,50 metros, y la investigación actual suele redondear a unos 1.480. Cada milla de las grandes vías debía quedar señalada con una piedra, y de ahí el nombre.

La forma varía, pero la más común es la columna. Según Daremberg y Saglio, las mayores alcanzan unos 3 metros de alto y 2 de circunferencia, pero la mayoría son más pequeñas. A veces tienen una base más o menos cuadrada, que era la parte que se hincaba en el suelo. Y se tallaban con la piedra que había en la zona: caliza, mármol o granito, dice el diccionario; el miliario de Trajano del MAN es de asperón, una arenisca.

Miliario de Adriano de la vía de Itálica a Emerita con la inscripción XXVI HADRIANVS AVG FECIT, Museo Arqueológico de Sevilla
Miliario de la vía que unía Itálica y Emerita, de época de Adriano. Su texto es de los más breves posibles: «XXVI HADRIANVS AVG(ustus) FECIT», «milla 26, Adriano Augusto la hizo». Museo Arqueológico de Sevilla. Foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0 (Wikimedia Commons).

Los griegos, salvo en el Ática, no señalaban así sus caminos. En Roma la costumbre ya existía en el siglo II a. C.: se conserva un miliario a nombre del cónsul Publio Popilio, del 131 a. C., que era el número 81 de una vía entre Rímini y Aquilea. La ficha del MAN sitúa la primera regulación en la Lex Sempronia Viaria de Cayo Graco (123 a. C.), que probablemente puso por escrito una práctica anterior. Con Augusto, la señalización de cada milla se generalizó a toda la red.

  1. 131 a. C.

    Miliario del cónsul Publio Popilio, el número 81 de la vía de Rímini a Aquilea.

  2. 123 a. C.

    La Lex Sempronia Viaria de Cayo Graco regula la colocación de miliarios.

  3. Época de Augusto

    Se generaliza la señal de cada milla en las grandes vías. En el Foro se levanta el Milliarium Aureum.

  4. 98 d. C.

    Fecha del miliario de Trajano que hoy está en el MAN.

  5. Del 100 al siglo IV

    En la milla 56 de la Vía de la Plata se van plantando miliarios de Trajano a Constancio Cloro.

  6. Desde el siglo III

    Muchos miliarios dejan de dar la vía y las millas y se reutilizan piedras viejas.

  7. Fines del IV o inicios del V

    Se colocan los últimos miliarios conocidos.

  8. 1517-1523

    Hernando Colón llama «mármoles» a los miliarios del «camino de la plata».

  9. 1862-1869

    Manuel de Góngora describe el miliario de Trajano y Hübner lo publica en el CIL.

  10. Antes de 1933

    La pieza ya está en el Museo Arqueológico Nacional.

Para qué servían: distancias, soldados y propaganda

La función obvia era informar. Un viajero sabía cuánto llevaba andado y cuánto le quedaba, y un oficial al frente de una columna podía calcular las etapas con seguridad. De ahí expresiones latinas como ad lapidem primum, «en la primera piedra», para situar un lugar. Muchas vías se hicieron pensando en el ejército, y a menudo fueron las legiones las que trabajaron en ellas. En Hispania, la gran legión permanente fue la Legio VII Gemina, que dio nombre a León.

Recreación de un viajero romano con capa y bastón que se inclina, junto a su mula cargada, para mirar un miliario de granito cubierto de líquenes al borde de una calzada
Recreación hipotética (imagen generada con IA): un viajero se detiene ante un miliario para saber cuánto camino le queda. Los surcos de la piedra no reproducen ninguna inscripción real.

Pero el miliario era también un anuncio. La ficha del MAN lo resume así: eran «manifestaciones del poder imperial sobre el territorio conquistado, con mención explícita al emperador, incluso en los lugares más alejados de Roma». Una vía con miliarios era una vía romana, y todo el que pasaba lo veía.

Con el tiempo pesó más lo segundo. Según el epigrafista Enrique Paredes Martín, desde el siglo III los miliarios suelen perder los datos de la vía y de las millas. Les queda solo la titulatura del emperador, y se convierten más en propaganda que en servicio al viajero.

Hoy son, sobre todo, documentos. Muchos aparecen donde se colocaron, o muy cerca, y sirven para trazar el recorrido de las vías y fechar sus obras. Se recogen en el Corpus Inscriptionum Latinarum (CIL), el gran catálogo de inscripciones latinas, ordenado por regiones. Junto a guías de viaje como los vasos de Vicarello, han permitido reconstruir rutas enteras.

Restos del Milliarium Aureum en el Foro Romano de Roma
Restos que se identifican con el Milliarium Aureum, el «miliario de oro» que Augusto mandó levantar en el Foro Romano. Foto: Krzysztof Golik, CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons).

¿Sabías que…?

El famoso «miliario de oro» de Roma no era el punto desde el que se contaban las millas. Según Daremberg y Saglio, las distancias de las grandes vías italianas se medían desde las puertas de la muralla serviana. En las provincias, las vías imperiales contaban desde la capital provincial y las municipales, desde la ciudad que las había pagado. Por eso los miliarios de la Vía de la Plata cuentan desde Mérida.

Cómo se lee un miliario, paso a paso

No hay una fórmula única, y el texto puede cambiar incluso a lo largo de una misma vía. Pero casi todos los miliarios del Imperio siguen un orden parecido. La ficha del MAN distingue cuatro bloques en el miliario de Trajano, y es la mejor plantilla para empezar.

1. El nombre del emperador

Va primero y casi siempre abreviado: IMP (imperator), CAESAR, el nombre propio y AVG (Augustus). A menudo se añade la filiación, como DIVI NERVAE F, «hijo del divino Nerva», y títulos de victoria como GERM (Germanicus).

El caso gramatical también informa. Según Daremberg y Saglio, si el nombre está en nominativo, la vía es del Estado; si está en dativo (dedicada «al emperador»), es una vía de la ciudad; el ablativo solo sirve para fechar.

2. Los cargos religiosos

PONT MAX es pontifex maximus, «pontífice máximo», el cargo más alto de la religión romana. En el miliario de Trajano ocupa el segundo bloque.

3. Los cargos políticos: la clave para fechar

TRIB POT (tribunicia potestate) va seguido de un número: cuántas veces se había renovado la potestad tribunicia del emperador. COS con un número dice cuántas veces había sido cónsul. P P es pater patriae, «padre de la patria». Con estos números y la carrera conocida de cada emperador, los epigrafistas fechan la piedra.

4. La obra y la distancia

Al final van el verbo (lo vemos más abajo) y la cifra de millas, sola o precedida de M P (millia passuum). A veces se indica el punto de partida (a + ciudad) o el tramo. Daremberg y Saglio citan la fórmula a Baete ad Oceanum, «desde el Betis [el Guadalquivir] hasta el Océano». Y en algunas piezas aparece también el gobernador o la legión que hizo la obra.

SiglaLatínQué significa
IMPimperatorTítulo del emperador
AVGAugustusAugusto, título imperial
DIVI … Fdivi … filiusHijo del divinizado …
GERMGermanicusVencedor de los germanos
PONT MAXpontifex maximusPontífice máximo
TRIB POTtribunicia potestatePotestad tribunicia, con su número (sirve para fechar)
COSconsulVeces que fue cónsul (sirve para fechar)
P Ppater patriaePadre de la patria
M Pmillia passuumMillas
FECIT / RESTITVIT / REFECITfecit / restituit / refecitHizo / restauró / rehízo
Las abreviaturas más habituales en los miliarios.

Un ejemplo real: el miliario de Trajano del MAN

El miliario del MAN (inventario 16.556; CIL II 4933) es una columna de asperón de 1,87 metros de alto y 56 centímetros de ancho. Lleva seis líneas en capital cuadrada:

IMP. CAESAR. DIVI. / NERVAE. F. NERVA. / TRAIANUS. AUG. GERM. / PONTI. MAXIM. / TRIB. POTEST. II. COS. II. / P. P. FECIT ET RESTITUIT

Miliario de Trajano, Museo Arqueológico Nacional (transcripción de la ficha del museo; la ficha escribe «RESTUIT», errata que su propio comentario corrige en «restituit»)

Con la tabla anterior se lee casi solo: «El emperador César Nerva Trajano Augusto Germánico, hijo del divino Nerva, pontífice máximo, en su segunda potestad tribunicia, cónsul por segunda vez, padre de la patria, hizo y restauró [la vía]».

La fecha. Según el MAN, Trajano renovó por segunda vez la potestad tribunicia en el año 98, y a ese año se atribuye la pieza.

El lugar. No sabemos quién la encontró. Lo que sabemos llega por una carta: en noviembre de 1862, el erudito Manuel de Góngora la describió a Aureliano Fernández Guerra, colaborador de Emil Hübner. La situaba «cerca de la Aldehuela, en término municipal de Úbeda, en la orilla derecha del Guadalquivir», «en la via romana de Castulo à Tugia». Hübner la publicó en el CIL en 1869. La pieza pasó de la colección de Góngora al museo, donde ya estaba en 1933.

El MAN la relaciona con la vía V del Itinerario de Antonino, de Cástulo a Málaga, que pasaba por Toya (Peal de Becerro, Jaén) y sumaba 276 millas.

Miliario de Trajano procedente de Venta Nueva, en el Museo de Albacete
Miliario de Trajano de Venta Nueva (Pozo Cañada), en el Museo de Albacete. Su texto, incompleto, repite la fórmula del MAN: nombre de Trajano, PONT MAX, TRIB POT y COS II (CIL XVII-1, 283). Foto: Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan), CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons).

Fecit, restituit, refecit: los verbos de la carretera

El verbo dice qué se hizo en la vía. Los más frecuentes son FECIT («hizo»), RESTITVIT («restauró») y REFECIT («rehízo»); también aparecen stravit o munivit. Una calzada se reparaba muchas veces en varios siglos, y cada obra podía dejar su propio miliario. Daremberg y Saglio señalan que no hay emperador en cuyo reinado no se hiciera o reparara algún tramo de vía.

A veces el miliario explica el motivo. Un miliario de Trajano hallado a cuatro millas de Córdoba (CIL II 4725) dice que el emperador rehízo y restauró las vías vetustate corruptas, «estropeadas por el paso del tiempo». Lo recogen los historiadores José María Solana y Luis Sagredo en su catálogo de las obras viarias de Trajano.

El miliario del MAN tiene una rareza: usa dos verbos a la vez, fecit et restituit. Es difícil que una vía se construyera y reparara en el mismo año. El investigador Sergio España-Chamorro, citado en la ficha del museo, cree que la fórmula se eligió a propósito, quizá para subrayar la mano del emperador en la obra.

Miliario de La Granja en la Vía de la Plata, en una plaza, con la palabra RESTITVIT y la cifra CXVII
Miliario de La Granja, en la Vía de la Plata. En la foto se leen RESTITVIT y, debajo, el número CXVII (117). Foto: FLAVIVSAETIVS, CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons).

Desde el siglo III, según el mismo diccionario, a veces no se tallaba una piedra nueva al reparar la vía. Se tapaba con argamasa la inscripción del emperador anterior y se grababa encima la nueva. Por eso algunos miliarios conservan restos de dos textos.

De la cantera al borde de la vía

¿De dónde salía la piedra? En la Vía de la Plata la respuesta está a la vista. Paredes Martín, que prepara un corpus de los miliarios de Lusitania, ya cuenta más de 250 solo en el tramo entre Mérida y el Duero. Y todos los que se conocen allí son de granito, la roca del terreno. En cambio, los dos miliarios de esa vía que el catálogo de Carmen Puerta (1995) sitúa ya en la provincia Tarraconense, al norte del Duero, son de arenisca.

Hay dos lugares donde se ve el proceso. En las canteras de La Raposera, a unos 15 kilómetros al norte de Mérida, quedan tres miliarios a medio extraer, abandonados en plena faena. Y en Lomo de Plata, al norte de Casar de Cáceres, a unos 15 metros de un grupo de miliarios hay un bloque de granito con dos huecos, muy erosionados, cuya forma y tamaño corresponden a los de los miliarios: los agujeros de extracción.

Recreación de una cuadrilla romana que pone en pie un miliario de granito con cuerdas y un trípode de madera junto a una calzada de grava entre encinas; las marcas de la piedra son ilegibles y no reproducen ninguna inscripción real
Recreación hipotética (imagen generada con IA): una cuadrilla coloca un miliario de granito junto a la calzada en el siglo II d. C. Las marcas de la piedra son inventadas e ilegibles: no reproducen ninguna inscripción real.

Ese grupo de Lomo de Plata, en la milla 56 contada desde Mérida, tiene su propio misterio. Son nueve miliarios completos y varios fragmentos. Se llegó a pensar que era un depósito provisional de piezas. Pero Carmen Puerta, en su tesis doctoral, logró leer en parte los textos de varios, hoy borrados por la erosión, y resultaron ser de emperadores distintos: de Trajano, hacia el año 100, a Constancio Cloro, a comienzos del siglo IV. Su interpretación: nueve colocaciones sucesivas en un mismo punto de la vía.

¿Sabías que…?

En el siglo XVI, a los miliarios se les llamaba «mármoles». Hacia 1517-1523, Hernando Colón anotó que el camino «es el que llaman de la plata e á trechos ay ciertos mármoles de piedras de los romanos». Aquellos «mármoles» eran, en realidad, miliarios de granito: los anticuarios llamaban así a cualquier inscripción romana.

Las tres vidas de una piedra

La ficha del MAN cuenta la historia del miliario de Trajano en tres «ciclos de vida». En el primero fue hito de una vía imperial. En el segundo, cuando su mensaje ya no significaba nada para quien lo veía, se reconvirtió: en la parte posterior se talló una gran concavidad y se abrió una perforación circular.

El arqueólogo Pierre Sillières propuso que se usó como sarcófago. La ficha del museo se inclina por otra lectura: la cavidad es poco profunda para un cuerpo, y la perforación tiene sentido con la columna tumbada, como desagüe. Lo más probable es que acabara de bebedero para animales. El tercer ciclo es el actual, como pieza de museo.

Otros miliarios acabaron en patios, plazas o iglesias, lejos de su vía. Por eso, al ver uno, conviene preguntarse siempre si está en su sitio.

Dónde ver miliarios romanos en España

Basta con saber dónde mirar. Estos son los ejemplos que aparecen en este artículo:

  • Museo Arqueológico Nacional (Madrid): el miliario de Trajano de Úbeda.
  • Museo Arqueológico de Sevilla: el miliario de Adriano de la vía de Itálica a Emerita.
  • Museo de Albacete: el miliario de Trajano de Venta Nueva.
  • Museo de Cáceres: el miliario de Casas del Monte, del siglo IV.
  • Mezquita-Catedral de Córdoba: un miliario en el Patio de los Naranjos.
  • Casar de Cáceres: el conjunto de Lomo de Plata, junto al trazado de la vía. Entre Casar y el antiguo puente de Alconétar hay más de medio centenar de miliarios en poco más de 17 kilómetros, la mayor concentración conocida en Hispania según Paredes Martín.
  • Carcaboso (Cáceres): junto a la iglesia de Santiago y en su pórtico se conservan tres miliarios de granito de las millas 102 y 103, de época de Adriano y de Alejandro Severo, traídos desde la calzada cerca de Valdeobispo.
  • La Granja y Calzada de Valdunciel: más piezas en el recorrido de la Vía de la Plata romana.

Errores frecuentes

  • «Había un miliario cada kilómetro». No: cada milla romana, unos 1.480 metros.
  • «El número es la distancia a Roma». Solo en Italia se contaba desde Roma (desde sus puertas). En las provincias, desde la capital provincial o desde la ciudad que pagaba la vía.
  • «Si lleva el nombre del emperador, él pagó la obra». No siempre. Un nombre en dativo indica una dedicatoria, normalmente en una vía municipal.
  • «Los miliarios eran de mármol». Los textos antiguos los llaman «mármoles», pero en la Vía de la Plata lusitana todos los conocidos son de granito.
  • «Todos están en su sitio original». Muchos se movieron o reutilizaron. El del MAN pasó siglos, probablemente, como bebedero.

Para seguir leyendo

Tres lecturas gratuitas para ir más allá. Las hemos usado como fuentes de este artículo y consultado en las partes que citamos; no son enlaces de afiliado.

  • Ficha «Miliario. 98 d. C.», Museo Arqueológico Nacional (Pieza del mes, 2024). La historia completa de la pieza de Trajano en 11 páginas. PDF del MAN
  • Enrique Paredes Martín, «Entre la cantera y la calzada: algunas cuestiones sobre los miliarios romanos de la Vía de la Plata», en La piedra en el patrimonio monumental, Ediciones Universidad de Salamanca, 2022. Para quien quiera saber cómo se fabricaban. Capítulo en acceso abierto
  • José María Solana Sáinz y Luis Sagredo San Eustaquio, «La política edilicia viaria en Hispania durante el reinado de Trajano», Hispania Antiqua XXVI (2002). Un catálogo de los miliarios de Trajano en Hispania, con sus textos. PDF en Dialnet

Preguntas frecuentes

¿Qué es un miliario romano?

Un hito de piedra, casi siempre en forma de columna, que marcaba cada milla de una vía romana. Solía llevar el nombre y los títulos del emperador, la obra realizada y la distancia.

¿Cuánto mide una milla romana?

Mil pasos dobles, unos 1.480 metros. Daremberg y Saglio dan 1.481,50 metros.

¿Cómo se lee un miliario?

Por bloques: el nombre del emperador (IMP CAESAR … AVG), sus cargos religiosos (PONT MAX), sus cargos políticos (TRIB POT, COS, P P), el verbo de la obra (FECIT, RESTITVIT) y la cifra de millas, a veces tras M P.

¿Cómo se fecha un miliario?

Por los números de la potestad tribunicia (TRIB POT) y del consulado (COS), que cambiaban a lo largo del reinado. Así, el miliario de Trajano del MAN se fecha en el 98 d. C.

¿Qué significa «fecit et restituit»?

«Hizo y restauró». Aparece en el miliario de Trajano del MAN. Es raro ver los dos verbos juntos, y se cree que se usaron a propósito para destacar la intervención del emperador.

¿De qué piedra se hacían los miliarios?

De la que hubiera cerca: caliza, mármol, arenisca o granito. En la Vía de la Plata, entre Mérida y el Duero, todos los conocidos son de granito, y cerca de Mérida quedan miliarios a medio extraer en la cantera.

¿Dónde se pueden ver miliarios romanos en España?

En museos como el Arqueológico Nacional, el de Sevilla, el de Albacete o el de Cáceres, en el Patio de los Naranjos de la Mezquita de Córdoba y en el recorrido de la Vía de la Plata, por ejemplo en Casar de Cáceres o Carcaboso.

Fuentes y lecturas
  • Escudero Rodríguez, B. (texto) / Museo Arqueológico Nacional: «Miliario. 98 d. C.», ciclo Pieza del mes 2024. Incluye la bibliografía de Hübner (1869), Rivero (1933), Sillières (1990), Lostal (1992) y España-Chamorro (2022). PDF del MAN
  • Lafaye, G.: «Milliarium», en Daremberg y Saglio, Dictionnaire des Antiquités Grecques et Romaines, III-2, pp. 1897-1899 (trad. inglesa de W. P. Thayer, LacusCurtius). Texto
  • Paredes Martín, E.: «Entre la cantera y la calzada: algunas cuestiones sobre los miliarios romanos de la Vía de la Plata», en E. Azofra, J. García-Talegón y A. M. Gutiérrez-Hernández (eds.), La piedra en el patrimonio monumental, Salamanca, EUSAL, 2022, pp. 305-316 (recoge a C. Puerta, Los miliarios de la Vía de la Plata, 1995, y a H. Colón según Blázquez, 1912). DOI
  • Solana Sáinz, J. M. y Sagredo San Eustaquio, L.: «La política edilicia viaria en Hispania durante el reinado de Trajano», Hispania Antiqua XXVI (2002), pp. 59-99. PDF
  • Fichas de las piezas en Wikimedia Commons: miliario de Adriano de Itálica (Museo Arqueológico de Sevilla); miliario de Venta Nueva (Museo de Albacete; CIL XVII-1, 283); miliario de Casas del Monte (Museo de Cáceres).
Créditos de imagen

Miliario de Itálica (destacada): Carole Raddato, CC BY-SA 2.0 · Milliarium Aureum: Krzysztof Golik, CC BY-SA 4.0 · Miliario de Albacete: Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan), CC BY-SA 4.0 · Miliario de La Granja: FLAVIVSAETIVS, CC BY-SA 4.0 · Mezquita de Córdoba: xiquinhosilva, CC BY 2.0 · Casas del Monte y Valdunciel: Caligatus, dominio público. Fotos vía Wikimedia Commons (enlace a cada ficha en su pie), redimensionadas a WebP. · Viajero ante un miliario y cuadrilla colocando un miliario: recreaciones hipotéticas generadas con IA (ChatGPT) para Hispania Nova, señaladas en su pie; no reproducen ninguna pieza ni inscripción real.

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