Según Vegecio, la fuente antigua más citada sobre el tema, un recluta romano debía recorrer 20 millas en cinco horas al «paso militar», unos 29,6 kilómetros, y 24 millas (unos 35,5 km) en el mismo tiempo al «paso lleno». Pero hay letra pequeña: eran horas romanas de verano, bastante más largas que las nuestras, y era una norma de entrenamiento escrita a finales del siglo IV, no el parte de una marcha real.
¿Y el peso? Vegecio pide que los jóvenes se acostumbren a cargar hasta 60 libras romanas, unos 20 kilos. La famosa cifra de «30 kilómetros con 40 kilos» que repiten tantas webs no aparece así en ninguna fuente antigua. Aquí verás qué dicen de verdad los textos, cómo se hace la cuenta y cuántas jornadas de marcha separaban, por ejemplo, Mérida de Astorga. Si te interesa el escenario de esas marchas, empieza por cómo eran las calzadas romanas.
En resumen
- Paso militar: 20 millas (≈ 29,6 km) en 5 horas de verano. Paso lleno: 24 millas (≈ 35,5 km) en el mismo tiempo. Más rápido, dice Vegecio, «ya es correr».
- Las «5 horas» eran horas romanas: la doceava parte de la luz del día. En pleno verano, en Roma, equivalían a algo más de 6 horas nuestras.
- La carga de entrenamiento era de hasta 60 libras, unos 20 kg, porque en campaña el soldado tenía que llevar «a la vez víveres y armas».
- Josefo, en el siglo I, enumera lo que llevaba el soldado de a pie: sierra, cesto, pico, hacha, correa, hoz, cadena y víveres para tres días.
- La cifra de «40 kilos» es una estimación moderna, no un dato de las fuentes antiguas.
La respuesta corta: 20 millas en cinco horas… de verano
La cifra viene del libro I de la Epitoma rei militaris (Compendio de técnica militar) de Vegecio, un manual dedicado a cómo reclutar y entrenar soldados. En el capítulo 9 dice, literalmente:
Militari ergo gradu viginti milia passuum horis quinque dumtaxat aestivis conficienda sunt. Pleno autem gradu, qui citatior est, totidem horis viginti quattuor milia peragenda sunt. Quicquid addideris iam cursus est, cuius spatium non potest definiri.
Vegecio, Epitoma rei militaris I, 9 (texto latino de digilibLT; traducción de Hispania Nova)
«Así pues, al paso militar deben recorrerse veinte millas en solo cinco horas de verano. Al paso lleno, que es más vivo, en otras tantas horas deben hacerse veinticuatro millas. Lo que añadas ya es carrera, cuya distancia no puede fijarse».
Una milla romana eran mil pasos dobles (mille passus), unos 1.480 metros, como contamos en qué es un miliario y cómo se lee. Con esa equivalencia salen las cifras de la tabla.
| Marcha | Millas | Km (≈) |
|---|---|---|
| Paseo militar (ambulatum, I, 27): ida y vuelta, sin tiempo fijado | 10 | 14,8* |
| Paso militar (I, 9): en 5 horas de verano | 20 | 29,6 |
| Paso lleno (I, 9): en 5 horas de verano | 24 | 35,5 |

¿Sabías que…?
Para Vegecio la velocidad no era lo primero. Antes de las cifras explica para qué sirve el paso militar: «nada hay que deba cuidarse más, en marcha o en combate, que el que todos los soldados guarden el orden al avanzar», porque «un ejército dividido y desordenado corre siempre el mayor peligro ante el enemigo». Marchar rápido sí, pero sobre todo marchar juntos.
Qué dice exactamente Vegecio (y por qué hay que leerlo con lupa)
Vegecio no era un centurión que contara su experiencia. El encabezado de la obra lo llama vir inlustris y comes, títulos de alto funcionario, y escribió para un emperador. Su obra suele situarse entre finales del siglo IV y comienzos del V. El propio texto da una pista: habla de la infantería que llevaba coraza y casco «desde la fundación de Roma hasta el tiempo del divino Graciano», un emperador muerto en el 383. Es decir, escribe después.

Y no describe el ejército que veía, sino el que echaba de menos. En el capítulo 8 avisa de que recoge lo que escribieron Catón el Censor, Cornelio Celso, Frontino y Paterno, y lo que dispusieron las constituciones de Augusto, Trajano y Adriano: «no me atribuyo ninguna autoridad», dice. En el capítulo 21 se queja de que ya nadie sabe fortificar un campamento de marcha. Su libro es, en buena parte, una llamada a volver a la disciplina antigua.
Eso no hace inútiles sus cifras, pero sí cambia cómo se leen: son el ideal de entrenamiento de un manual, sacado de autores y normas más antiguas. No sabemos de qué siglo procede exactamente cada dato, ni cuántas unidades lo cumplían de verdad.
El mismo libro trae otra norma, el «paseo militar». Según Vegecio, una vieja costumbre, recogida en constituciones de Augusto y Adriano, obligaba a sacar a la tropa tres veces al mes, a infantes y a jinetes. «A los infantes se les ordenaba ir y volver al campamento diez millas, armados y con todas sus armas, al paso militar», y hacer parte del camino a la carrera. También tenían que subir y bajar cuestas, no solo marchar por llano.
Un detalle: el latín (decem milia passuum… ire ac redire) no deja del todo claro si las diez millas son el total o cada trayecto. El título del capítulo habla de «cuánto espacio deben ir y volver». Por eso en la tabla damos las dos lecturas.

La trampa de las «horas de verano»
Aquí está la parte que casi nadie explica. Los romanos no tenían horas fijas de 60 minutos. Dividían el tiempo entre la salida y la puesta del sol en doce horas iguales, así que una hora de verano era mucho más larga que una de invierno. Por eso Vegecio precisa horis aestivis, «horas de verano»: si no, la norma no tendría sentido.
El diccionario de antigüedades de William Smith (1875) recoge los cálculos del astrónomo Ludwig Ideler para Roma. En el solsticio de verano el día duraba unas 15 horas y 6 minutos de las nuestras: la primera hora romana empezaba a las 4:27 y la segunda a las 5:42 y media. Cada hora duraba, pues, unos 75 minutos y medio. En el solsticio de invierno, en cambio, apenas 44 y medio.
| 5 horas romanas de verano | 5 horas modernas | |
|---|---|---|
| Duración real | ≈ 6 h 17 min | 5 h |
| Paso militar: 20 millas (≈ 29,6 km) | ≈ 4,7 km/h | ≈ 5,9 km/h |
| Paso lleno: 24 millas (≈ 35,5 km) | ≈ 5,6 km/h | ≈ 7,1 km/h |
La diferencia es grande. Si leemos «5 horas» como horas modernas, el paso lleno sale a más de 7 km/h, que ya es casi trotar con carga. Con horas de verano baja a unos 5,6 km/h, y el paso militar a unos 4,7, un buen ritmo de caminata. Mucho más creíble para una columna con armas y equipaje.

¿Sabías que…?
Los relojes de sol antiguos marcaban las horas con once líneas, no doce: la primera hora había pasado cuando la sombra llegaba a la primera línea. Aun así, explica el diccionario de Smith, «la tercera hora» significaba la hora en curso, no la ya cumplida.
¿Cuánto peso llevaba un legionario?
El dato antiguo más concreto vuelve a ser de Vegecio, en el capítulo 19 del mismo libro:
Pondus quoque baiulare usque ad sexaginta libras et iter facere gradu militari frequentissime cogendi sunt iuniores, quibus in arduis expeditionibus necessitas imminet annonam pariter et arma portandi.
Vegecio, Epitoma rei militaris I, 19 (digilibLT; traducción de Hispania Nova)
«También hay que obligar muy a menudo a los jóvenes a cargar un peso de hasta sesenta libras y a marchar al paso militar, porque en las campañas difíciles les apremia la necesidad de llevar a la vez víveres y armas».
La libra romana pesaba aproximadamente un tercio de kilo (según el diccionario de Smith; con los valores en granos que da, sale entre unos 327 y 337 gramos). Así que 60 libras son unos 20 kilos. Fíjate en dos cosas: es un peso de entrenamiento, y Vegecio no dice que se cargara sin armas, como se lee a veces. Dice justo lo contrario: que en campaña tocaría llevar víveres y armas a la vez. Para apoyarlo cita a Virgilio, que pinta al romano marchando «bajo un fardo excesivo» (iniusto sub fasce).
¿Qué llevaba encima un legionario en campaña? Las fuentes antiguas no dan un peso total, pero sí listas. La más famosa es de Flavio Josefo, que conoció al ejército romano de cerca en la guerra de Judea, en el siglo I. Además de la lanza y el escudo largo, cuenta, el soldado de a pie llevaba:
«Una sierra y un cesto, un pico y un hacha, y además una correa, una hoz y una cadena, y víveres para tres días; de modo que al soldado de a pie le falta poco para ser una mula de carga».
Flavio Josefo, La guerra de los judíos III, 95 (texto griego de Niese en Perseus; traducción de Hispania Nova)
La famosa traducción inglesa de William Whiston (1737) dice justo lo contrario en la última frase: que el soldado «no necesita mucho una mula». El griego (ὡς ὀλίγον ἀποδεῖν τῶν ἀχθοφορούντων ὀρέων τὸν πεζόν) dice que le falta poco para parecerse a las mulas de carga. Es un buen ejemplo de por qué conviene ir al texto original.
| Qué | Fuente | Peso |
|---|---|---|
| Hasta 60 libras de entrenamiento | Vegecio I, 19 | ≈ 20 kg (cálculo propio con la libra de Smith) |
| Sierra, cesto, pico, hacha, correa, hoz, cadena y víveres para 3 días, además de lanza y escudo | Josefo, Guerra de los judíos III, 93-95 | La fuente no da pesos |
| Cacharros y comida atados en un fardo sobre una horquilla | Frontino, Estratagemas IV, 1, 7 | La fuente no da pesos |


Las «mulas de Mario»: de dónde sale el apodo
A los soldados romanos se les llamaba, medio en broma, «mulas de Mario» (muli Mariani). Frontino, que escribió en el siglo I, explica el origen así: para aligerar la impedimenta, que era lo que más frenaba la columna, Cayo Mario hizo que cada soldado atara sus cacharros y su comida en un fardo colgado de una horquilla (furca), «para que la carga fuera manejable y el descanso, fácil». «De ahí viene el proverbio de las “mulas de Mario”».
Plutarco, en su Vida de Mario, da la misma versión: al salir contra cimbrios y teutones, Mario entrenaba a su ejército por el camino, con carreras y largas marchas, y obligaba a cada hombre a llevar su propio equipaje y a cocinar su comida. Por eso, «en tiempos posteriores», a los soldados sufridos que obedecían sin rechistar se les llamaba mulas de Mario.
¿Sabías que…?
Plutarco recoge otra explicación con sabor hispano. Durante el asedio de Numancia, Escipión quiso revisar no solo las armas y los caballos, sino también las mulas y los carros. El joven Mario presentó un caballo impecable y una mula que superaba a todas en salud, docilidad y fuerza. Escipión habló tanto de las bestias de Mario que, con el tiempo, «mula de Mario» se convirtió en un elogio burlón.

«30 kilómetros con 40 kilos»: de dónde sale la cifra que circula
Si buscas en internet, verás una y otra vez que el legionario marchaba «30 kilómetros al día con 40 kilos a la espalda». Es una frase redonda, pero mezcla cosas distintas:
- Los 30 km salen de las 20 millas de Vegecio, que eran una prueba de entrenamiento de cinco horas de verano, no la media de una campaña.
- Los 40 kg no salen de ninguna fuente antigua que hayamos leído. Son estimaciones modernas que suman armadura, escudo, armas, herramientas y comida. Pueden ser razonables, pero no están en los textos.
- El peso de Vegecio son 60 libras, unos 20 kg, y otra vez de entrenamiento.
Los fisiólogos también se han interesado. En 1998, Brian J. Whipp, Susan A. Ward y M. W. Hassall publicaron en el British Journal of Sports Medicine una nota breve sobre el gasto energético de los legionarios en marcha, a partir de las cifras de Vegecio. Merece la pena como curiosidad, aunque es un cálculo moderno que parte del mismo texto: no aporta datos antiguos nuevos.
¿Y cuánto se marchaba de verdad en campaña? Depende de todo: el terreno, el tiempo, el tamaño de la columna, los carros o la prisa. Las cifras de Vegecio sirven como orden de magnitud, no como horario.

Cuántas jornadas se tardaba en cruzar Hispania (cálculo propio)
Con las cifras de Vegecio podemos hacer un juego útil: ¿cuántas jornadas de marcha hacían falta entre ciudades de Hispania? Usamos las distancias del Itinerario de Antonino, la guía de rutas romana que ya manejamos en la Vía de la Plata romana.
| Trayecto | Millas (≈ km) | Jornadas a 20 / 24 millas |
|---|---|---|
| Lancia → Legio VII (León) | 9 (13) | media / media |
| Mérida → Astorga | 313 (463) | 16 / 14 |
| Astorga → Tarragona | 482 (713) | 25 / 21 |
| Astorga → Zaragoza | 497 (736) | 25 / 21 |
| Cádiz → Roma (vaso I de Vicarello) | 1.840 (2.720) | 92 / 77 |
Ojo con leer esto como un horario. Son jornadas de marcha encadenadas sin descanso, al ritmo de una prueba de entrenamiento. Un ejército de verdad paraba, esperaba a los carros, forrajeaba y levantaba su campamento. Sirve, eso sí, para hacerse una idea de la escala: de Mérida a Astorga, unas dos semanas y media de marcha.
El primer trayecto tiene su gracia: el Itinerario termina una de sus rutas en Ad legionem VII geminam, a 9 millas de Lancia. Es el campamento que dio nombre a León, como contamos en la Legio VII Gemina y el origen de León. Y el último enlaza con los vasos de Vicarello, cuatro vasos de plata con la ruta de Cádiz a Roma grabada estación a estación.
- Siglo II a. C.
Mario sirve en el asedio de Numancia, donde, según una versión de Plutarco, nace la fama de sus mulas.
- Finales del siglo II a. C.
Campaña de Mario contra cimbrios y teutones: el ejército carga su propio equipaje.
- Siglo I d. C.
Josefo describe el equipo del soldado de a pie en la guerra de Judea. Frontino escribe sus Estratagemas.
- Augusto y Adriano
Sus constituciones regulan, según Vegecio, el paseo militar tres veces al mes.
- Después del 383
Vegecio escribe la Epitoma rei militaris.
- 1998
Whipp, Ward y Hassall estudian el gasto energético de la marcha a partir de Vegecio.
Errores frecuentes
- «Marchaban 30 km todos los días». Las 20 millas son una norma de entrenamiento de Vegecio, no la media diaria de una campaña.
- «Lo hacían en 5 horas». En 5 horas romanas de verano, que eran algo más de 6 de las nuestras.
- «Llevaban 40 kilos, lo dicen las fuentes». Las fuentes antiguas no dan un peso total. Vegecio habla de 60 libras, unos 20 kg, para entrenar.
- «Las 60 libras eran sin armas». Vegecio no lo dice: justifica el ejercicio porque en campaña había que llevar víveres y armas a la vez.
- «Las mulas de Mario eran animales». Eran los propios soldados. Aunque Plutarco recoge también una versión en la que el apodo nace de la mula de verdad de Mario en Numancia.
- «Vegecio describe el ejército de Augusto». Escribió a finales del siglo IV o comienzos del V, recopilando autores y normas anteriores.
Para seguir leyendo
Tres lecturas para ir más allá. No son enlaces de afiliado, y te decimos con franqueza qué hemos usado:
- Vegecio, Compendio de técnica militar, edición y traducción de David Paniagua Aguilar, Cátedra (Letras Universales), 2006. La traducción española de referencia, con una larga introducción. Para este artículo hemos trabajado con el texto latino, no con esta edición. Ficha de la editorial
- Adrian Goldsworthy, El ejército romano, Akal, 2005. Una visión de conjunto del ejército romano en español, con abundantes ilustraciones. No la hemos usado como fuente aquí.
- B. J. Whipp, S. A. Ward y M. W. Hassall, «Paleo-bioenergetics: the metabolic rate of marching Roman legionaries», British Journal of Sports Medicine 32 (1998), pp. 261-262. Dos páginas, en inglés, para los curiosos de la fisiología. Solo hemos podido consultar sus datos bibliográficos. Ficha en PubMed
Preguntas frecuentes
¿Cuántos kilómetros marchaba un legionario romano al día?
Según Vegecio, en entrenamiento debía recorrer 20 millas (unos 29,6 km) en cinco horas de verano al paso militar, y 24 millas (unos 35,5 km) al paso lleno. En campaña la distancia dependía del terreno, la columna y la situación.
¿Cuánto peso cargaba un legionario romano?
Vegecio pide entrenar con hasta 60 libras romanas, unos 20 kg. Las fuentes antiguas no dan un peso total en campaña; las cifras de 30 o 40 kg son estimaciones modernas.
¿Qué eran las horas de verano romanas?
Los romanos dividían la luz del día en doce horas iguales. En verano, en Roma, cada hora duraba unos 75 minutos, así que las cinco horas de Vegecio eran algo más de seis de las nuestras.
¿Qué eran las mulas de Mario?
Un apodo de los soldados romanos. Según Frontino y Plutarco, Cayo Mario les obligó a llevar su propio equipaje y comida, colgados de una horquilla. Plutarco recoge también una versión que lo relaciona con una mula de Mario en el asedio de Numancia.
¿Qué llevaba un legionario en la marcha?
Según Josefo, además de lanza y escudo, una sierra, un cesto, un pico, un hacha, una correa, una hoz, una cadena y víveres para tres días.
¿Cuánto se tardaba en marchar de Mérida a Astorga?
Con las cifras de Vegecio y las 313 millas del Itinerario de Antonino, unas 16 jornadas a 20 millas por día o 14 a 24 millas, sin contar descansos. Es un cálculo orientativo.
Fuentes y lecturas
- Vegecio, Epitoma rei militaris, libro I, caps. 8, 9, 19, 20, 21 y 27: texto latino en digilibLT (DLT000501) y en The Latin Library. Traducciones de los pasajes: Hispania Nova.
- Flavio Josefo, La guerra de los judíos III, 93-95: texto griego de B. Niese en Perseus; traducción inglesa de W. Whiston (III, 5, 5) en Perseus. Traducción del pasaje: Hispania Nova.
- Frontino, Estratagemas IV, 1, 7: texto latino y traducción inglesa de C. E. Bennett (LacusCurtius).
- Plutarco, Vida de Mario 13: traducción inglesa de B. Perrin (LacusCurtius).
- Schmitz, L.: «Hora», y Smith, P.: «Libra», en W. Smith, A Dictionary of Greek and Roman Antiquities, Londres, John Murray, 1875 (LacusCurtius): «Hora» y «Libra».
- Itinerarium Antonini Augusti, ed. G. Parthey y M. Pinder, Berlín, 1848, pp. 395, 433-434, 439 y 448; vaso I de Vicarello (CIL XI 3281), según nuestros artículos sobre la Vía de la Plata y sobre los vasos de Vicarello.
- Whipp, B. J., Ward, S. A. y Hassall, M. W.: «Paleo-bioenergetics: the metabolic rate of marching Roman legionaries», British Journal of Sports Medicine 32 (3), 1998, pp. 261-262. doi:10.1136/bjsm.32.3.261, ficha en PubMed (solo datos bibliográficos).
- Cálculos de distancias, velocidades y jornadas: elaboración propia de Hispania Nova, orientativos.
Créditos de imagen
Columna Trajana, láminas VII y VIII de Conrad Cichorius (destacada): dominio público · Manuscrito de Vegecio (Biblioteca Vaticana, Pal. lat. 1572): dominio público · Recreadores de la Legio III Cyrenaica: Caliga10, CC BY-SA 3.0 · Reloj de sol romano: Zde, CC BY-SA 4.0 · Gráfico de las marchas: elaboración propia, Hispania Nova, CC BY 4.0. Fotos vía Wikimedia Commons (enlace a cada ficha en su pie), redimensionadas a WebP. Columna en marcha y final de jornada: recreaciones hipotéticas generadas con IA (ChatGPT) para Hispania Nova, señaladas en su pie.


